El Arte de ir Despeinado
Cualquiera puede coger un peine al uso y hacerse ver como un Elvis Presley o incluso como un Michael Jackson, pero no todos entienden la pasión, la autenticidad y el realismo intrínseco a una cabellera despeinada.
Desde la niña que despierta con una melena digna del más feroz león hasta el anciano que se rasca el
poco pelo desvencijado que le cae tras la nuca de una prominente calva frontal.
Y es que hay algo realmente bello en ellos, algo tan realista que muestra una vida que pasa a ser oprimida por el oscuro, oscuro peine, como si de un obrero y su patrón se tratase.
No obstante todas las noches hay revueltas en las cabezas del mundo entero, dignas de la Comuna de París. Los pelos forman consejos y asambleas y se revelan y amanecen cada uno de una manera distinta, salvo algunos reaccionarios que permanecen como buenas ovejas en el rebaño en el lugar donde inicialmente los depositó el opresor peine.
Y todas las mañanas los pelos son devueltos a su superficial posición inicial, por aquellos que buscan la estética, y son dejados en libertad por los que abrazan la vida y la naturaleza de éstos.
Por ello dejen libres los pelos como dejan libres a los niños, dueños de ellos mismos y que dancen felices y alegres en cabezas que ellos nunca tuvieron la suerte de elegir, pero sí la dicha de disfrutar.
Magnífico, porque enlaza lo concreto (ir despeinado) con lo universal (vivir y tratar de ser libre), y además transmite emoción, con lo que cumple sobradamente con los requisitos del Arte.
ResponderEliminar¡Mi enhorabuena!
¡Me alegro que le guste! Veo que ha entendido perfectamente el mensaje que tenía pensado transmitir
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