Noche de cristales,
resuena el viento
en las ventanas criminales.
El muerto en el suelo, tumbado,
el cura de pie santiguando el cadáver.
Noche de cristales,
retumban las alarmas
de los coches policiales.
Una pista parece haberse encontrado,
el asesino o está tan lejos
según lo esperado.
Ay, noches de cristales...
Ahora el silencio se impone
en la penumbra de los ventanales.
El frío se siente en todos lados,
menos en aquel cuya sangre ya se ha helado.
Cuyo futuro ha sido arrebatado.
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