viernes, 6 de octubre de 2017

CRÍTICA: THE QUEEN IS DEAD - THE SMITHS (1986)

CRÍTICA: THE QUEEN IS DEAD - THE SMITHS (1986)


Si de música de calidad pero a la vez de éxito (dos aspectos que desgraciadamente no van siempre de la mano) hablamos, The Smiths encarnaron dichos méritos en un periodo realmente corto, apenas en 5 años en los que consiguieron revolucionar mediante la brillante mezcla de las letras poéticas de Morrissey y la innovadora guitarra arpegiada de Johnny Marr una industria que parecía perdida entre música disco y Thrash Metal en una época repleta de crisis y para desgracia de Morrissey, Margaret Thatcher.

Y si de discos de The Smiths hablamos es casi un hecho que el más redondo y cuidado es su tercer LP The Queen is Dead, disco que inicialmente tenía pensado llamarse "Margaret on a Guillotine" algo que cuanto menos hubiera causado la misma o incluso más polémica que el título final.

Con una canción de inicios del siglo XX llamada "Take Me to the Dear Old Blighty" nos introduce el disco The Queen is Dead, la homónima del disco que presenta dos cosas a priori poco propias del grupo, una letra con poco sentido pero que nos deja frases de la talla de "Oh has the World changed, or have I changed?" y una guitarra frenética y con una distorsión inusual de parte de Marr.
En mi opinión es un inicio potente y desgarrador, algo raro si tenemos en cuenta las primeras canciones de los discos anteriores, especialmente la calmada y relajante "Reel Around the Fountain"
de su primer LP. Además la canción es acompañada de una batería muy marcada por un ritmo al estilo de ritual místico junto a un bajo que se hace destacar por enfrentarse directamente a la guitarra batallando el liderazgo melódico del tema, que culmina con la mítica frase "Life is very long, when you're lonely".

Irónica y juguetona llega Frankly, Mr. Shankly con un estilo claramente sarcástico marcado por una batería que recalca a la perfección los cambios de ritmo, una guitarra que prefiere los acordes rápidos y un bajo que aboga por el Walking Bass al más puro estilo del Jazz pero sin perder ese carácter circense que envuelve a la canción. A todo esto se suma la letra que cuenta la historia del estándar de músico que quiere a toda costa llegar a ser famoso en la industria, prefiriendo la fama sobre cualquier otra virtud en la vida.

"Still I rather be famous 
Than righteous or holy, any day..."

Melancólicamente sigue el disco con I Know it's Over, la balada del disco en la que más se puede apreciar la gran habilidad de Moz para crear una letra que de principio a fin nos mantendrá atrapados en un ambiente en el que la guitarra de Marr adornará con una preciosa guitarra acústica, especialmente en la parte final de la canción, mostrando una experiencia casi religiosa en la que la batería y el bajo son cruciales para una atmósfera perfectamente articulada por la banda, estallando al final en una explosión de sonidos que se mantiene dos minutos gloriosos que cierran a la perfección el tema. Destaco la maravillosa línea "It's so easy to laugh It's so easy to hate It takes strength to be gentle and kind". La elegancia de una pasión frustrada contenida en 5 minutos.

"Love is natural and real 
But not for you, my love Not tonight my love..."

Tras el éxtasis de la canción anterior pasamos a otra canción lenta con toques también de balada, Never had no one Ever la cual, en mi opinión, no llega a ser tan grande como la anterior pero sí está a la altura del disco, predominando en ésta la batería y la guitarra y dejando el bajo para un segundo plano. Está en particular es una canción bastante simple líricamente hablando, algo que no termina de convencerme del todo, aún así es una buena canción cuyo final deja en intriga y desconcierta al oyente.

Y tras las dos baladas más remarcadas del disco llega acompañada de una magnífica guitarra acústica Cemetry Gates que comparte título con otro famoso tema del grupo Pantera (aclarar que nada tienen que ver más que en el título). La tristeza que me produce esta canción es la propia del éxito que pudo llegar a ser y que nunca fue debido a la enorme fama que consiguieron otras canciones de este disco.
La canción es claramente marcada por la guitarra acústica y la batería, dejando nuevamente en un segundo plano al bajo hasta el final del tema en el que toma algo más de protagonismo. 
La letra tiene claras referencias a Oscar Wilde y a otros escritores como Keats o Yeats, siendo el primero todo un referente y fuente de inspiración para Morrissey, quién no duda en cantar una oda a las amistades con claras preferencias literarias que se reúnen a las puertas de un cementerio en días nublados para hablar sobre la fugacidad de la vida y la tristeza propia de la muerte.

"Keats and Yeats are on your side 
But you lose because weird lover Wilde is on mine"

La frenética Bigmouth Strikes Again traspasa la mitad del disco para recordarnos la gran habilidad de Morrissey para escribir canciones tanto relajantes y bonitas como mordaces y con una agresiva que queda perpetua en la primera estrofa de una canción en la que la banda al completo muestra su tremenda habilidad con cada uno de sus instrumentos, colapsando todos en el solo fantasmal de Marr acompañado, como no, de espectrales coros por parte de Moz.

"Sweetness, sweetness I was only joking When I said I'd like to Smash every tooth in your head"

Como si de un arpa celestial se tratase entra de lleno The Boy with the Thorn in his Side uno de los temas más interesantes en cuanto a guitarra, debido a que se escucha una perfecta mezcla entre acordes en posición de Re (D) con una preciosa sucesión de arpegios que acolchan la voz de Morrissey como si de un ángel se tratase, quién aporta además una de sus letras más oníricas con una sucesión de falsetes que demuestra, tras ciertos desarreglos con éstos en su primer disco, su control sobre la técnica vocal requerida para interpretarlos.
"The boy with the thorn in his side, 
Behind the hatred there lies 
a murderous desire for love..."

Si bien no hay ninguna canción mala en el disco reconozco que la que menos sorprende es indudablemente Vicar in a Tutu canción con tintes claramente de crítica religiosa, especialmente al cristianismo y a la Iglesia en particular, tema que sin  fin de menospreciar, me parece menos interesante que el del resto de las canciones del disco. Por lo demás tiene el récord de ser la canción más corta del disco, algo que ameniza un poco el paso por ésta dejando tras de sí a los vicarios en tutú para dar paso a temas mayores.

Si hay una canción conocida ya no solo de este disco sino de toda la banda ese es There is a Light that Never Goes Out himno inmortal de la música alternativa de mediados de los 80's que aún a día de hoy resplandece en las noches nostálgicas de aquellos que buscan recordar tiempos mejores o amores pasados aunque solo sea en 4 minutos. Ésta es otra de las muestras de que The Smiths eran una banda que podían llegar a funcionar a la perfección entre sí, manejándose en una simbiosis en la que ni el bajo ni la guitarra tienen una nota más de la debida ni la batería o la voz de Morrissey opacan al resto, en resumidas cuentas, el tema perfecto para empezar con el grupo.

"And if a double-decker bus 
Crashes into us 
To die by your side
 Is such a heavenly way to die..."

Y como final a un disco redondo se muestra Johnny Marr en una de sus obras maestras en cuanto a guitarra se refiere Some Girls are Bigger than Others un tema que muestra el virtuosismo y la habilidad del que es mi guitarrista favorito, mostrando una orgía de arpegios hipnóticos que se envuelven en el bajo de Rourke fundiéndose en un tema que cierra el que aún para muchos es la Obra Maestra del Pop/Rock de los 80's.

"Send me the pillow. The one that you dream on. 
And I'll send you mine"

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